Uriah Heep

23.01.2013 12:00

 

En 1974 ya contaba con una mini colección de vinilos financiada por mi extremadamente generoso padre, compuesta por discos de lo más dispares. Entre ellos recuerdo con especial cariño “Tom Cat”  de Tom Scott, quien a partir del año siguiente sonaría todas las semanas en la introducción de Starsky y Hutch. Otro disco que recuerdo mucho es de Jimi Hendrix tocando en el festival de la Isla de Wight. Aunque a los 11 años no estaba preparado para entender la grandeza de Hendrix (la iluminación me llegó décadas después), “Foxy Lady” no sonaba mal en mi super-equipo de aquel momento: el tocadiscos de mi “telecuentos”.

 

 

En aquella época frecuentaba mucho a mis primos Abreu. En su casa la música, la literatura y el arte en general se tomaban muy en serio, y cada uno de mis primos tocaba muy bien algún instrumento: cuatro, guitarra, arpa, piano. El primer grupo “en vivo” lo oí allí mismo, formado por mis primos y algunos vecinos de la cuadra (me acuerdo que el baterista tenía una Ludwig, parecida a la de Ringo Starr, con los aros de los tambores del tipo “die-cast”, por lo cual intuyo que era un modelo de gama alta ).

 

Fue en esa casa donde descubrí a Uriah Heep, mi primer “grupo favorito”. Mis primos tenían el disco en vivo (Uriah Heep Live, January 1973), y no paraban de poner el Rock and Roll Medley una y otra vez. Cuando un día cualquiera decidieron poner las otras canciones del disco, se me abrió un universo totalmente nuevo: era una música épica, saturada de teclados, acordes larguísimos, con una base rítmico-melódica poderosa (hay quien decía que Gary Thain era el mejor bajista de rock en aquel momento) que acompañaba historias de magos, héroes y misterios, cantadas por una voz potente y afinada. ¿Qué más podía querer  yo?

 

El siguiente paso fue comprarme (como siempre, financiado por mi todo generoso padre) uno por uno todos los discos de Uriah Heep que se habían grabado hasta entonces, empezando por “Look at Yourself” (de finales de 1971) que por cierto, tenía una de las carátulas más originales: una espejo, hecho con papel plateado. Luego de comprobar que ese era el tipo de música que me gustaba, compré Salisbury (de comienzos de 1971), “Demonds and Wizards” (de comienzos de 1972), “The Magician Birthday” (de finales de 1972), “Sweet Freedom” (1973), “Very ‘Eavy, Very ‘Umble” (1970), y apenas llegó a Venezuela, ese mismo año, “Wonderworld” (1974).  Por cierto, las caratulas de “Demonds and Wizards” y “The Magician Birthday” fueron diseñadas por Roger Dean, quien por la época hizo muchos diseños para Yes.  Magníficas.

 

 

(Ah sí!..ya para ese momento el "telecuentos" había sido sustituido por un equipo de sonido de verdad, cortesía de mi abuelo)

 

Durante los años siguientes incorporé a mi colección los discos “Return to Fantasy” (1975) y “High and Mighty” (este último fue un regalo de un amigo del colegio, Harmut, quien me lo compró durante sus vacaciones en Alemania…casualmente, la carátula era una pistola Luger alemana, en forma de avión).  Es fundamental destacar que el bajista en estos dos últimos discos fue John Wetton, quien acababa de terminar de su primera etapa con King Crimson, y pasaba a sustituir a Gary Thain que había muerto por una sobredosis de heroína en 1975, a la edad de 27 años (otro del club de los 27 junto a  Jimi Hendrix, Brian Jones, Janis Joplin,  Jim Morrison, Kurt Cobain, y más recientemente  Amy Winehouse). En esta imagen vemos a Gary sobre los hombros de David Byron, el cantante:

 

 

Ya para el año 76 estaba realmente saturado de Uriah Heep. De hecho, los últimos dos discos me parecían llenos de baladas dulzonas, o rock repetitivo y predecible.  En buena medida había desaparecido el sonido épico de los primeros discos, que me hacía soñar con personajes e historias fantásticas. Y fue por la búsqueda de esa magia que a partir de 1976 entré de lleno al Rock Sinfónico (o Progresivo) que marcó mi gusto musical durante los siguientes 10 años, durante los cuales mi grupo de devoción y culto fue Génesis… pero eso lo dejo para otra entrega.

 

Para finalizar, abajo pueden ver un “video clip” promocional de Uriah Heep (muy curioso, por cierto, pues nunca me imaginé que estos tipos estuvieran dispuestos a tocar desenchufados) que es claro reflejo de la onda de aquella época, a mitad de camino entre lo psicodélico, lo progresivo y lo heavy.

 

Hasta la proxima!

 

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